martes, 13 de marzo de 2012

Perfil para Contralor de la BUAP

 Aunque la decisión final recaerá exclusivamente en el rector Enrique Agüera Ibáñez, le comparto algunos nombres de quienes se mencionan para integrar la terna de aspirantes a la Contraloría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), que es la posición donde se antoja la llegada de un personaje distinto, que no ajeno, al grupo compacto que controla la institución.            
Le digo esto porque, para el caso de la Tesorería está más que cantado que el actual contralor Óscar Gilbón Rosete será incluido y ‘ganará’ en la terna que se someta ante el Consejo Universitario para remplazar, el 28 de este mes, a Alfonso Esparza Ortiz y que éste último llegará a la Secretaría General cuando el rector decida mover a José Ramón Eguibar Cuenca a otra posición (por ejemplo, a la Dirección General de Relaciones Internacionales e Intercambio Académico o alguna otra área de ese nivel).    
Para contralor, entonces, uno de los perfiles que más suenan, es el de Mario David Riveroll Vázquez, egresado de la BUAP, quien es profesor de la Facultad de Contaduría Pública y desde hace tiempo capacita al personal universitario de las áreas de tesorería, contabilidad, patrimonio y financiera.
Riveroll ya ocupó el cargo de Contralor pero en la Universidad de las Américas, Puebla (Udlap) cuando Pedro Ángel Palou García fungió como rector y en el gremio en el que se desenvuelve es considerado como un docto en Finanzas.             
Sus buenas relaciones con rectoría son tangibles pues su hijo, del mismo nombre, pero de apellido materno Carrasco, funge como Director de Control a Dependencias y Entidades Universitarias. Este Joven funcionario, egresado de la UDLAP también cuenta con méritos propios pero en los pasillos de la institución se dice que incumple con los requisitos para ser propuesto.       
Quien sí encaja con el perfil para ser nombrada contralora es la Directora de Control a la Administración Central, Martha Mayela Delong Carsolio y que por tanto puede ser incluida en la terna para cumplir con el protocolo.
El problema de la maestra en Contabilidad, con poco menos de dos décadas al servicio de la universidad, es su delicado estado de salud.         
Gerardo Soruano, Director de Control y Procesos Específicos de la propia Contraloría, es visto como un profesional con mucha capacidad para el puesto, sin embargo su perfil político es pobre.  
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Por cierto que en la BUAP hubo sorpresa por las declaraciones del Secretario General José Ramón Eguibar sobre una posibilidad de nombrar interinos en la Contraloría y en Tesorería luego del 23 de enero, fecha formal en la que sus titulares terminan su segundo periodo de cuatro años.           
Sin problema alguno, Alfonso Esparza y Óscar Gilbón llegarán a la sesión extraordinaria del Consejo Universitario que se convocará para las 12:00 horas del 28 de marzo próximo, en la que rendirán sus respectivos informes y se califiquen las elecciones de las 11 unidades académicas que se celebran el día de hoy.     
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La Justicia Federal sobreseyó el juicio de garantías que promovió el ex titular del Conalep, Antonio Hernández y Genis, para intentar protegerse de “la ilegal órden de detención o presentación”, pues el acto reclamado se consideró inexistente. Lo que en otras palabras quiere decir que al momento de la promoción del amparo, la autoridad ministerial no había girado orden de aprehensión alguna. Cosa que no quiere decir que no la vaya a haber.
En la Procuraduría General de Justicia, manejan con cautela, sus tiempos.                   
Donde sí hubo un revés a los impartidores de justicia fue en el caso de José Ángel Ramírez Montiel, quien  el año pasado fue presentado como integrante de una banda que participó en homicidios de taxistas.      
El pasado 8 de marzo, el Juez Quinto de lo Penal determinó concederle el amparo en contra del Auto de Formal Prisión el cual quedó insubsistente.   
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martes, 6 de marzo de 2012

Cambios obligados en la BUAP


No lo cuente todavía pero en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) se aproxima la hora de ejecutar cambios, cambios que son impostergables y que involucran a personajes de primerísimo nivel; tan es así que uno de estos se perfilaba para ser rector interino en el escenario truncado de una candidatura al senado para Enrique Agüera Ibáñez.   
Los movimientos, hay que decirlo, no dependen del capricho, ánimo o estrategia del rector sino más bien de lo que claramente marca la Ley y Estatuto Orgánico de la llamada máxima casa de estudios poblana. Lo que Agüera deberá definir, porque así está facultado, es la integración de los perfiles para conformar dos ternas, que someterá a votación ante el Consejo Universitario.         
Aprovechando que los reflectores se orientan más hacia la política partidista, de la que temporalmente se desentendió, el rector puede barajar tranquilamente en estos días (si no es que ya los tiene) los nombres de quienes remplazarán a dos de sus alfiles: el tesorero José Alfonso Esparza Ortiz y el contralor Óscar Gilbón Rosete.     
E insisto, no es que exista alguna desavenencia para con ambos funcionarios universitarios sino que simplemente sus encargos tienen fecha de caducidad: 23 de marzo de 2012.   
Tanto Esparza Ortiz como Gilbón Rosete fueron electos para sus respectivos cargos en la primera sesión extraordinaria del 23 de marzo de 2004, todavía en tiempos de Enrique Dóger Guerrero y cuando Agüera fungía como Secretario General de la institución.  
El Estatuto Orgánico de la BUAP en sus artículos 93 y 97 estipula claramente que tanto el Contralor como el Tesorero General solo podrán “ocupar el cargo hasta por dos periodos de cuatro años consecutivos”.   
Es decir que técnicamente a Esparza Ortiz y a Gilbón Rosete, les quedan 16 días en el puesto.    
Además de desempeñarse como profesor en la Facultad de Contaduría, Alfonso Esparza fue Auditor – Contralor de 1997 al 2004 y al renunciar fue propuesto por Enrique Doger en la terna de aspirantes para la Tesorería, donde obtuvo  139 votos a favor, de los 144 computados. Desde entonces permanece en el cargo.  
Mientras que Óscar Gilbón ha ocupado diversos cargos académicos y administrativos dentro de la universidad pero fue hasta ese marzo de 2004 que a propuesta de Dóger obtuvo la titularidad de la Contraloría, donde se mantiene hasta el día de hoy.    
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Mención aparte merece la Abogada General, María Esther Gámez Rodríguez, quien también este año deberá abandonar su responsabilidad en la BUAP y es que el 22 julio concluye su periodo tras una década en ese puesto.
El Estatuto Orgánico, pero en su artículo 89, también establece que los periodos del Abogado General son de cuatro años, con opción a repetir solo por un periodo más, de manera consecutiva.  
La encomienda de la Abogada General se ajusta a ese artículo pues su primer nombramiento se dio el 20 de marzo del 2002 y dos años después, el 23 de marzo de 2004, renunció (o la renunciaron) para dar paso a Lauro Castillo Sánchez quien quedó como encargado de despacho.        
Pero este último renunció cuatro meses después y fue cuando Agüera Ibáñez decide invitar de nueva cuenta a Gámez Rodríguez para reincorporarse en la tarea de representar jurídicamente a la universidad; se cumplió con el protocolo y se presentó la debida terna de la que la abogada obtuvo 142 votos a favor, ninguno en contra y cero abstenciones.  
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Si nos ponemos exigentes, otros dos de personajes que deberían de dejar sus encargos, pero por motivos distintos a los mencionados, son Pedro Hugo Hernández Tejeda y  José Ramón Eguivar Cuenca, Vicerrector de Investigación y Estudios de Posgrado y Secretario General, respectivamente. Ellos cumplen con los requisitos para jubilarse.           
Hasta el próximo miércoles.
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